CERREDO.- Una mina con varios propietarios de ida y vuelta

La mina de Cerredo, situada en el municipio asturiano de Degaña, ha sido durante décadas un emblema de la minería en toda esta comarca Suroccidental asturiana. Aun son mucho los que trabajaron en ella en una u otra época y recuerdan con nostalgia. De alguna forma sigue manteniendo, con las jubilaciones, un concejo que llegó a estar entre los de rentas ms altas de España   Sin embargo, su reapertura en 2025 ha estado marcada por la tragedia: el pasado lunes una explosión en sus túneles causó la muerte a cinco mineros y dejando heridos de una y otra consideración

Tras su cierre en 2018 debido a la crisis del carbón y los problemas financieros de las empresas que la explotaban, la empresa Blue Solving obtuvo en 2024 los permisos para su reactivación a finales de 2025 con el objetivo de extraer grafito y otros materiales de alto valor industrial.

Esta mina ha pasado por varios procesos de adjudicación y cambios de propiedad en los últimos años. Inaugurada en 2009 como la mayor explotación de interior del país, esta mina a cielo abierto, pero también con explotaciones subterráneas subterráneos, nació con la promesa de garantizar empleo durante tres décadas. En su momento, llegó a albergar a 500 trabajadores y se diseñó para extraer hasta un millón y medio de toneladas de carbón al año. El proyecto, liderado por el empresario Victorino Alonso, supuso una inversión de 45 millones de euros y se presentó como una apuesta por la minería del futuro, con maquinaria avanzada y sistemas de extracción más seguros. Sin embargo, la política de la Unión Europea con el fin del carbón obligó a cerrar las minas de carbón no rentables antes de finales de 2018, salvo que devolvieran las ayudas recibidas. Esto afectó a muchas explotaciones en Asturias y León, incluida Cerredo que cesó su actividad ese año.

Inicialmente, Coto Minero Cantábrico (CMC) gestionaba la explotación, pero tras su entrada en liquidación en 2013, la empresa Minera Astur Leonesa, propiedad del empresario Rodolfo Cachero, se hizo con la adjudicación definitiva de CMC en diciembre de 2014, asumiendo la explotación de Cerredo y la totalidad de su plantilla. Sin embargo, en octubre de 2019, la subasta pública de los activos de Minera Astur Leonesa, incluyendo la mina de Cerredo, quedó desierta al no presentarse ningún comprador. Como consecuencia, la propiedad de la mina retornó a CMC, que, aunque en proceso de liquidación, era el acreedor privilegiado y, por lo tanto, asumió nuevamente la transmisión de las concesiones.

CMC recuperó temporalmente la titularidad de la mina tras la subasta desierta, pero su situación de liquidación impedía una gestión a largo plazo. Por ello, se contemplaba la posibilidad de una nueva transmisión a terceros interesados en reactivar la explotación. Estos movimientos reflejan una situación administrativa y económica compleja, que ha caracterizado a la mina de Cerredo en los últimos años.

Finalmente fue Blue Solving, fundada en 2022, quien obtuvo en el verano de 2024 un permiso de investigaciópara reactivar la mina con el propósito de extraer minerales de altas prestaciones destinados a usos industriales. En concreto, el objetivo era extraer antracita según o para dos usos: siderurgia como carbón coquizable para la parte de carbono a los aceros y aprovechamiento de grafito, en lo que aparentemente se trabaja. También apunta a que la propiedad de la mina actualmente no es de Blue Solving, sino de Carbones La Vega, propietaria también de la mina de Tormaleo, en Ibias. Sin embargo, no hay información que lo certifique.

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R. Mera