En el centenario de Mario Gómez. Semblanza

Entierro de Mario Gómez ( La Maniega I)
No quisiera yo que en este año del centenario del ilustre cangués Mario Gómez su figura pasara desapercibida en estas reseñas de “De acebo y jara”.
Fallecía el día 26 de abril de 1.932, a los sesenta años con la graduación de coronel y dejando un tremendo vacio en La Maniega y en la vida social y cultural canguesa.
Nació en esta villa del Narcea, a la que amó profundamente, y en la que se educó hasta terminar el Bachillerato. En Madrid estudió la carrera de medicina opositando al Cuerpo de Sanidad militar, ingresando con el número tres y siendo destinado a Melilla. Vivió en primera persona la cruenta batalla del Barranco del Lobo salvándose milagrosamente. Durante la guerra de África fue sostén de cuantos militares cangueses y asturianos por allí pasaron estando presente en lugares tan señalados como los puestos de Alcazaba de Zeluán. Monte Arruit, Cuesta Colorada, Tauriat y otros
Acumuló numerosas condecoraciones militares y civiles. Dirigió el buque hospital Castilla publicando numerosas obras técnicas a requerimiento del Ministerio del Estando. Destinado en Vitoria publicó en “La Libertad” una serie de artículos de cultura y educación del obrero que la revista Cultura e Higiene publicó y coleccionó en un volumen del que se hicieron varias ediciones

Hasta hace no muchos años, todo cangués había oído hablar de sus obras “Los siglos de Cangas”, “De Bogayo” o “De Corripa”, entre otras, así como sus artículos en La Maniega “Rumbos de… “ .Desgraciadamente no es así entre las nuevas generaciones.
Cuenta la citada Maniega que cuando Mario venía de Madrid a Cangas “la alegría, el teatro, la diversión, lo inquietante entre la juventud… Y había excursiones, y cabalgatas, y funciones de teatro. Y Mario era el propulsor, y hombre de buena escena adornado con hermosa voz de tenor. Y así trajo inquieta a la juventud canguesa durante muchos años, cada vez que en Cangas pasaba una temporada.
Cangas no debe dejar que su figura y su obra caigan en el olvido