La foto y su pie.- Una vaca en el río
-Allí, allí!. ¡Mira!
Los gritos de aviso alteraron repentinamente el lento y monótono discurrir de los pocos paseantes que, a últimas horas de la tarde, transitábamos por el Paseo del Vino.
En la Estacada de Fariñas, un inmóvil bulto rojizo destacaba sobre la corriente entre las ramas. Parecía en un equilibrio inestable, a punto de ser arrastrado.
-Es una vaca. Sentenció escueto un paisano vara en mano
-No, no; es un ternero, corrigió su acompañante.
Fuese vaca o ternero, el caso es que una res se hallaba en medio del río a punto de ser arrastrada por la corriente para seguir río abajo camino de San Tiso. Estaba muerta.
¿Cayó y se ahogó o la tiraron para evitarse los engorrosos trámites administrativos, e incluso gastos?
Esta fue la cuestión que centró las conversaciones hasta el anochecer.
-No, no, no. Una vaca no se ahoga tan fácilmente y menos con tan poca agua, cabeceaba un paisano camino de La Himera.