La foto y su pie.- La plaza estaba atimbote
Atimbote. Así estaba la plaza en el decir berzocaniego: atimbote, llena a reventar. Ni los más viejos del lugar recuerdan tal. Coches de todas las formas y colores; de todas las marcas y de muchas épocas, llegaron a la villa llenándola de vida y colorido; cosas que, especialmente en invierno, se agradecen vivamente por los vecinos.
Fue una mañana especial de curiosidad y entretenimiento, de reverdecer recuerdos de motores y recordar en una conversación en la Audiencia, resguardándose del frío, como eran aquellos que trajeron algunos emigrantes en sus primeros veranos tras su forzada marcha.
Fue una plaza festiva sin ser agosto en un día en que la villa parecía una gran cuidad.