CANGAS DEL NARCEA.- El párroco de Bimeda: “Usamos ordenadores y teléfonos de sangre de los congoleños”.
Hay muchas veces en que, en nuestros lugares de residencia, conocemos de vista a muchas personas, incluso sabemos cual es su trabajo, pero no vamos más allá.
Tal puede sucedernos a muchos cangueses con Crispín Kabeya. Sabemos que es un cura que está en Cangas, que es negro, y poco más. Pero Crispín tiene mucho que decir y, de alguna manera, ya lo ha dicho en el Club de Prensa de La Nueva España.
El sacerdote Crispín Kabeya es natural de la República Democrática del Congo y párroco de San Pedro de Bimeda y otras parroquias del concejo de Cangas de Narcea. Kabeya denunció con rotundidad: “usamos ordenadores y teléfonos de sangre de los congoleños”.
Kabeya participó en la presentación de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas y vino a explicar que la “sangre congoleña” es el resultado de las “guerras del coltán“, el mineral que se utiliza en la fabricación de casi todos los aparatos electrónicos y del que se calcula que un 80% de las reservas mundiales se hallan en dicho país africano.
Sobre las condiciones inhumanas en que se extrae en el Congo el coltán realizó Antena Tres un magnífico y peligroso reportaje en el programa “En territorio hostil”.
El coltán es un mineral imprescindible para la industria de aparatos eléctricos, las centrales atómicas y los teléfonos móviles; un “oro gris” que podría traer prosperidad a los congoleños. Sin embargo, guerrillas locales y empresas multinacionales han comenzado a disputarse su explotación sin importarles el coste humano.
De color azul metálico, “coltán” es una palabra formada por la abreviatura de columbita-tantalita, un valiosísimo mineral del que se extrae el tantalio, un componente que presenta una gran resistencia al calor así como extraordinarias propiedades eléctricas. Según informes de agencias internacionales, la exportación de coltán ha financiado a varios bandos de la llamada Segunda Guerra del Congo, un conflicto con un balance de más de cuatro millones de muertos. Ruanda y Uganda exportan coltán robado en el Congo a diversos países donde se utiliza en la fabricación de elementos de alta tecnología imprescindibles para teléfonos móviles, reproductores de DVD, consolas de videojuegos, ordenadores personales, estaciones espaciales, naves tripuladas que se lanzan al espacio y armas teledirigidas.
Junto a Kabeya, intervino en el acto del Club Prensa Asturiana de La Nueva España Gianluigi Signori, de los Misioneros Javerianos, y subrayó que “la pobreza no es un hecho natural, o inevitable, como la lluvia, sino un efecto de la economía injusta y de la desigualdad“. Signori recordó asimismo las palabras del Papa Francisco sobre “la globalización de la indiferencia” ante las tragedias de la humanidad.